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Foro del Programa Internacional del DIRDN


5 a 19 de julio de 1999

Mandato de Ginebra sobre reducción de los desastres

Nosotros, participantes en el Foro del Programa del IDRDN - Establecimiento de compromisos para la reducción de desastres en el siglo XXI, reconocemos que el mundo se ve amenazado cada día más por desastres de gran magnitud debidos a fenómenos naturales que tienen consecuencias sociales, económicas y ambientales negativas a largo plazo para nuestras sociedades y reducen nuestra capacidad para alcanzar desarrollo sostenible y lograr inversiones, sobre todo en los países en desarrollo.

Debemos tomar medidas decididas hoy para garantizar que podamos legar un mundo más seguro a las generaciones futuras. Debemos consolidar el progreso alcanzado durante el Decenio, con vistas a asegurar que la gestión de los riegos y la reducción de los desastres pasen a ser elementos esenciales de las políticas de los gobiernos. La Estrategia de Yokohama (1994) y la estrategia "Un mundo más seguro en el siglo XXI: Reducción de riesgos y desastres" (1999) trazan claramente e1 rumbo que ha de seguirse. Es esencial contar con la voluntad política para lograr que las políticas acertadas y los acuerdos institucionales fomenten a todos los niveles de nuestras sociedades una cultura en que prevalezca la previsión.

Adoptaremos y aplicaremos medidas de política a nivel internacional, regional, subregional, nacional y local destinadas a reducir la vulnerabilidad de nuestras sociedades a los riesgos naturales y tecnológicos mediante soluciones dinámicas caracterizadas por la previsión. Esas medidas tendrán como principales objetivos el establecimiento de comunidades capaces de hacer frente adecuadamente a los riesgos y la protección de la población contra la amenaza de desastres. Contribuirán también a salvaguardar nuestros recursos naturales y económicos, así como el sustento y la salud de nuestras poblaciones.

Por otra parte, serán necesarias a todos los niveles investigaciones científicas, sociales y económicas y aplicaciones tecno1ógicas y de planificación en gran variedad de disciplinas encaminadas a potenciar la gestión de los riesgos y la reducción eficaz de nuestras vulnerabilidades. En este orden de ideas, necesitamos mayor intercambio de información, mejor capacidad de alerta temprana, transferencia de tecnología y cooperación técnica entre todos los países, prestando especial atención a los más vulnerables y afectados.

Los diez últimos años han demostrado la índole multisectorial, interdisciplinaria e interrelacionada de la gestión global de los riesgos y su contribución a la reducción de desastres. La cuntinua interacción y cooperación, sobre estas bases, entre todas las disciplinas e instituciones concernidas son fundamentales para alcanzar las prioridades y los objetivos convenidos. Esa interacción deberá estar basada en la consolidación de la cooperación y las asociaciones creadas en el marco del Programa del DIRDN.

Se debe resaltar la importancia de concebir y consolidar soluciones regionales para la reducción de desastres a fin de tomar en cuenta la especificidad y las necesidades locales. Al respecto, hacemos hincapié en la necesidad de que se respalden las iniciativas institucionales y mecanismos para el fortalecimiento de las capacidades a nivel regional, subregional, nacional y local, así como la coordinación y la investigación aplicada. Reconocemos a este respecto la particular necesidad del establecimiento de un acuerdo institucional para coordinar la reducción de desastres en Africa, e invitamos a los mecanismos de cooperación interregional, tanto los ya existentes como aquellos en desarrollo, a que concedan prioridad a esas cuestiones.

Será necesario contar con los debidos recursos financieros para garantizar el desarrollo y la ejecución de politicas y programas de prevención y mitigación en todos los países, sobre todo en los países en desarrollo. Deberán explorarse concepciones innovadoras, incluida la financiación de iniciativas internacionales. Con todo, deberá hacerse pleno uso de los mecanismos financieros regionales y nacionales existentes, con la participación de las comunidades más directamente expuestas a los riesgos. Toda la asistencia bilateral y multilateral deberá incluir componentes de reducción de los desastres.

Recomendamos a la comunidad internacional y a las Naciones Unidas que, en vista del éxito alcanzado por las responsabilidades funcionales y los acuerdos de organización durante el Decenio, se mantenga y consolide una estructura de cooperación internacional para la reducción de desastres. Esa estructura deberá asegurar la participación y sinergia de todos los elementos encargados de la gestión de los riesgos y la reducción de desastres; y fomentar el viraje que supone una mentalidad en que predomine la prevención. La creciente amenaza de desórdenes políticos, sociales y económicos ocasionados por desastres naturales y tecnológicos recaba una actuación decidida en este sentido por parte de los Estados miembros de las Naciones Unidas.

Ginebra, el 9 de julio de 1999


Fuente. Dirección General de Protección Civil. Unidad de Apoyo a Dirección.



Dirección General de Protección Civil y Emergencias