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Revista de Protección Civil |
COLABORACION |
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Programa de prevención secundaria con la población afectada por el terremoto de la región del río Mula (Murcia)
El día 2 de Febrero de 1999, a las 14,30 horas se produce un movimiento sísmico de 5 grados en la escala Ritcher. El epicentro queda localizado en el municipio murciano de Mula (14.000 hab.), siendo también afectados Campos del Río (1.200 hab.) y Albudeite (1.400 hab.), zonas en las que se produjeron algunos heridos y numerosos desperfectos materiales. Sin embargo, el temblor se dejó sentir en otras comunidades como en la Comunidad Valenciana, Almería, Albacete, y Madrid.
Además de este, se producen una serie de hasta 45 réplicas durante las dos semanas posteriores, produciendo un aumento de la alarma social y un aumento del miedo provocado por el primero de los movimientos. En esta situación, el Centro de Servicios Sociales de la Mancomunidad de la comarca del Río Mula solicita la ayuda de una psicóloga residente en una localidad cercana, con la experiencia personal de haber nacido y vivido en una zona de alta vulnerabilidad sísmica. A su vez, algunos medios de comunicación social y autoridades se hacen eco de la preocupación de los ciudadanos de la zona, del miedo y del estado de ansiedad que parecen manifestar. Así, a los veinte días de ocurrido el suceso, el Grupo de Psicología de Catástrofes de la Dirección General de Protección Civil se traslada a la zona con el objetivo de llevar a cabo el análisis de las circunstancias y estudiar las posibles actuaciones pertinentes en este tipo de situaciones.
Metodología
La metodología utilizada por el equipo de psicólogas es la cualitativa, realizándose reuniones de grupo con diferentes mediadores sociales y algunas entrevistas personalizadas con otros. En cada municipio estudiado se trata de recoger la visión de estos mediadores sobre cómo la población ha vivido el terremoto, qué reacciones ha suscitado, qué nuevos problemas han aparecido, etc. La población no es entrevistada directamente por motivos metodológicos y profesionales, ya que nuestra función no es suplantar el trabajo de los mediadores sociales, sino que a partir de las necesidades psicosociales existentes, se proponen unas orientaciones de intervención psicosocial colectiva derivadas de éstas, estudiando conjuntamente la forma más adecuada de llevarlas a cabo.
En cada municipio se celebran dos reuniones: la primera de ellas con el alcalde o alcaldesa y algún miembro más del Ayuntamiento con el objetivo de tener una primera toma de contacto, una aproximación al tema e invitarles a que en una segunda reunión haya más representantes sociales del municipio que hayan tenido relación con la población y que puedan ofrecer datos de las necesidades actuales de ésta derivadas de la vivencia del terremoto.
Qué han observado:
Con respecto a la población escolar se observa miedo, inquietud, referencias continuas al terremoto, tanto en su discurso como a través de dibujos, algunas conductas de evitación relacionadas con el evento (no querer quedarse en el comedor del colegio puesto que en el momento del sismo se encontraban allí, o no querer entrar en su propia casa por haber sufrido ésta algún desperfecto), conductas de búsqueda de protección (no querer dormir solos) y trastornos en el sueño, pesadillas, etc ; también se observa mayor irritabilidad, agresividad, juegos más agresivos, y más desobediencia sobre todo en aquellos alumnos que han tenido que ser trasladados de aula al quedar la suya afectada por el terremoto y están en una situación de mayor hacinamiento. En algunos casos en la población escolar se ha detectado más apatía y una disminución del rendimiento.
Cabe señalar que en los niños, aunque el miedo surja como respuesta natural a un peligro percibido, puesto que la conducta de protección y autocuidado se ha ido aprendiendo en la experiencia vital, se ha potenciado con más fuerza por el modelo reforzante de sus padres y figuras adultas representativas. Este argumento además se justifica claramente en niños pequeños que en un principio, nada más ocurrir el temblor, manifiestan alegría y sorpresa y lo perciben como algo divertido sin embargo, al observar la conducta de miedo en adultos y niños más mayores, reaccionan posteriormente en esa dirección: más temerosos, menos confiados y buscando más protección; aparecen conductas regresivas, respuestas de evitación ( no quieren permanecer en el lugar en el que estaban cuando ocurrió el terremoto) y frente a estímulos ruidosos y vibraciones aparecen respuestas de sobresalto, miedo y la reacción de abrir la puerta y querer permanecer con ella abierta, para facilitar la salida.
En la población adulta predomina el factor sorpresa ( pues no han sentido un movimiento sísmico tan fuerte nunca, a pesar de ser una zona sísmica) con el consiguiente sentimiento de incertidumbre y de miedo a que se vuelva a repetir. Aparece dudas con respecto a la capacidad de habitabilidad de sus casas y a la resistencia de éstas a nuevas réplicas.
Ante las frecuentes réplicas, efectivamente el miedo se generaliza y se mantiene ante la posibilidad de que en alguna de ellas, los daños se agraven y tengan peores consecuencias aún, produciendo incluso alguna víctima mortal, pues no hay que olvidar que muchos ciudadanos continúan viviendo en casas que han quedado agrietadas, con boquetes etc, Además existe un fuerte estado de inquietud por la tardanza en la realización de la revisión técnica de los daños de los edificios, manteniendo una espera indeterminada ante la expectativa de los arreglos pertinentes. Es decir, han sido víctimas primarias de un terremoto y ahora se puede producir una victimización secundaria ante el retraso de las acciones de normalización.
Tanto la población escolar como la adulta fueron víctimas primarias de un terremoto |
En la población adulta, se observa una tendencia a acostarse vestido y a dormir en la planta baja, lo más cerca posible de la puerta de la vivienda, para poder tener la posibilidad de salir corriendo: parece que la reacción instintiva en todos los grupos de edad es la huida, salir corriendo al exterior del edificio.
Al elaborar normas de autoprotección hay que tener en cuenta que algunas de ellas pueden ir en contra de tales reacciones instintivas y por tanto van a ser muy difíciles de automatizar para constituir un repertorio de respuestas adaptativas a poner en marcha en una situación de emergencia, por ejemplo permanecer bajo el dintel de las puertas.
Otra cuestión interesante es la referida al miedo y a la circulación de rumores: la respuesta de miedo es una respuesta adaptativa ante una situación de amenaza real ante algo que no se puede predecir ni controlar. Pero pensamos que ese miedo puede verse reforzado por las informaciones (en muchos casos sin evidencia científica y más cercanas al sensacionalismo) que los medios de comunicación ofrecen cuando ocurre un hecho así. El "vendrá otro peor" es bastante frecuente, el rumor surge y se mantiene como una necesidad de justificar los propios sentimientos de miedo que siente la población.
Entre otras consecuencias sociales, se encuentra que el terremoto sigue siendo el tema central del discurso social entre sus habitantes constituyendo un factor de cohesión grupal ("unidos frente al terremoto") ante la necesidad de encontrar alternativas en construcciones y de solicitar ayudas, información etc; provocando la supresión de determinadas actividades sociales (talleres municipales, etc) Es interesante también observar como el terremoto se convierte en el "chivo expiatorio" de todo lo extraordinario que ocurre: en dos casos, en dos municipios diferentes, a los pocos días del sismo se producen dos muertes por infarto de miocardio. Según los vecinos, la causa verdadera que provoca el infarto es el terremoto.
Desde el punto de vista sanitario se observa un aumento de consultas por insomnio o pesadillas y mayores reacciones de ansiedad que seguramente padecen las personas con mayor tendencia o con antecedentes de cuadros de ansiedad ya existentes. También pueden reaparecer trastornos depresivos. Lo que llama bastante la atención es la coincidencia de numerosas bajas laborales que se producen en distintos trabajadores de servicios sociales y municipales: fuertes gripes, fuertes afecciones bucales, cólicos nefríticos...
Otro aspecto a tener en cuenta es el reconocimiento social como "víctima": hay familias que pierden la casa, incluso en algunos casos también el trabajo y tienen que ser recogidos transitoriamente en otros lugares, casi siempre en casas de familiares, esperando ser realojados en casas prefabricadas que se van a instalar en el propio municipio. Curiosamente, según los mediadores sociales entrevistados, estas familias se muestran menos alterados, posiblemente esto es debido al reconocimiento social como "víctimas", y manifiestan más tranquilidad que otros habitantes que no han perdido la casa. En este último caso, habría que añadir a esto el factor ansiógeno que supone la incertidumbre, ya que no saben quien se va a hacer cargo de la reparación de sus casas, ni en que grado ni circunstancias se va a llevar a cabo ésta.
La población de edad avanzada (tercera edad) manifiesta miedo a perder la vida y en general mucha preocupación por la imposibilidad de salvarse o tomar medidas con rapidez en caso de ser necesario ante una posible repetición, dada las limitaciones físicas en algunos casos, y/o la disminución de reflejos que conlleva la edad.
Como conclusión las manifestaciones encontradas son:
Población infantil: miedo, conductas de evitación , irritabilidad , disminución del rendimiento escolar, conductas regresivas y de búsqueda de protección.
Población adulta: temor, dificultades de autocontrol en los momentos siguientes al terremoto, ansiedad, necesidad de información sobre el desarrollo de determinados trámites legales ( revisión técnica de casas, solicitud de indemnizaciones, etc), aumento de rumores como medio de resolver esa necesidad de información, suspensión de participación social en talleres, etc.
Tercera Edad: miedo y necesidad de conocer medidas de autoprotección adecuadas a sus limitaciones físicas.
1.3.¿ Qué demandan, Qué quieren hace los mediadores sociales?
Plantean la posibilidad de informar por TV local y Radio sobre conceptos básicos de sismos y medidas de autoprotección ; pero después de un análisis conjunto se plantea que este tipo de información que en condiciones de normalidad puede ser efectiva en una situación posterior a un terremoto es más distante y no se engarza con las necesidades concretas de cada colectivo, por lo que se considera más idónea reuniones de grupos ( tercera edad, APAs, amas de casa , etc) donde a través de sus mediadores sociales ( alcaldes ,médicos , profesores, psicólogos ) se establezca una relación más cercana donde se exterioricen sus preocupaciones y se puedan plantear respuestas a sus necesidades concretas.
Solicitan la participación de expertos en estas sesiones de información, se les aconseja solicitar Técnicos en Riesgos naturales de la Comunidad Autónoma o de la Delegación de Gobierno , para que expliquen unos conceptos básicos sobre terremotos adecuados al nivel de conocimientos de los distintos colectivos.
II. PROGRAMA DE PREVENCIÓN SECUNDARIA
Una vez realizado el análisis psicosocial de la situación así como de las necesidades y demandas surgidas, se propone el siguiente programa de prevención secundaria con la población afectada, cuya implantación corresponderá a los mediadores sociales, centros escolares y profesionales de la salud mental de la zona.
2.1 Líneas de actuación:
2.2 Fases a seguir para la Implantación
2.2.1 El equipo de psicólogas realiza un entrenamiento y asesoramiento a mediadores sociales, centros escolares y profesionales de salud mental de cara a la implantación del programa:
A)Reuniones con los mediadores sociales de los diferentes municipios.
Contenidos:
Objetivos:
B) Reuniones con los directores y profesorado de los centros de enseñanza.
Con estas reuniones se pretende, a través de una metodología bastante participativa, dar unas orientaciones sobre como implantar un programa de autoprotección en el ámbito escolar, haciendo hincapié en la importancia de favorecer una cultura preventiva más que en realizar actividades dirigidas solo a medidas de autoprotección frente a terremotos. Por otro lado, también se dan unos conceptos básicos de apoyo psicológico, dada la demanda de algunos profesores sobre qué hacer frente a algunas manifestaciones de miedo o ansiedad que muestran los alumnos, e incluso ellos mismos. Esto se operativiza en dos objetivos:
- Contenidos:
C) Reunión con los profesionales de salud mental de la zona.
- Objetivo:
- Contenidos
2.3 Seguimiento del Programa
Con objeto de valorar como se ha desarrollado la implantación del programa por parte de los mediadores sociales, centros escolares y profesionales de salud mental, se realiza un seguimiento, para analizar los siguientes aspectos:
Elena Puertas López
Grupo de Psicología de Catástrofes
Dirección General de Protección Civil
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Revista Protección
Civil Número 2 - Diciembre 1999 |
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